El 19 de enero de 2009, en Moscú, fueron asesinados a tiros los anarquistas Stanislav Markelov y Anastasia Baburova. El asesinato fue organizado por el grupo neonazi BORN, cuyos integrantes eran sospechosos de tener vínculos con el Kremlin. Markelov era un abogado conocido que defendía a activistas antifa ante los tribunales. Baburova era periodista y activista de una organización anarquista. Desde entonces, el 19 de enero se ha convertido en Rusia en un día de lucha antifascista y de memoria de todos los antifa asesinados en la Rusia contemporánea.
El 19 de enero de 2026, en Moscú, se registraron varios episodios de violencia de ultraderecha. La organización NS/WP destruyó la placa conmemorativa dedicada a la periodista asesinada Anna Politkóvskaya. Otra mujer asesinada, Anastasia, había trabajado con ella en el mismo periódico. Además, los neonazis pegaron carteles en los que insultaban a los antifascistas asesinados y glorificaban su propio terror.
En la región de Moscú, ese mismo día ocurrió otro incidente. Un grupo de neonazis llevó a cabo una provocación en un autobús, insultando a los pasajeros y a las mujeres. En defensa de las personas agredidas intervino un joven de 18 años, Imomali Turdíev, nacido en Tayikistán y que trabajaba en Moscú. Su familia se había trasladado a Rusia cuando él tenía 7 años.
El neonazi fallecido resultó ser un activista conocido dentro del entorno neonazi ruso. Se supo que un año antes, el 19 de enero, durante el día de memoria de los antifascistas asesinados, había organizado provocaciones en actos conmemorativos.
Los medios rusos y los blogs de ultraderecha presentan el caso como un conflicto en el que “un migrante mató a un joven ruso”. La organización nazi “Comunidad Rusa” (Rússkaya Óbshchina), que apoya la invasión rusa de Ucrania,
Los ataques contra migrantes por parte de neonazis en Rusia tienen un carácter sistemático. El último asesinato ocurrió hace un mes: en diciembre de 2025, en la región de Moscú, un neonazi de 15 años atacó una escuela con un arma y mató a un niño de 10 años procedente de Tayikistán, Kobiljón Alíev. afirma que los antifascistas trabajan para Occidente y sostiene que no fueron cuatro jóvenes quienes atacaron, sino que un “migrante islamista desequilibrado” agredió a cuatro chicos.
En materiales anteriores, hablamos sobre los antifascistas asesinados en Rusia y los grupos neonazis rusos que combaten en Ucrania para apoyar la invasión rusa, así como sobre las represiones contra antifascistas, movimientos de izquierda y la comunidad LGBT por parte de la dictadura de Putin.